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Bonares

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Ubicación

El término municipal de Bonares se encuentra situado en la parte Sur-Este de la provincia de Huelva. Ocupa una extensión de 64,51 km²: Linda al norte con el término de Niebla y el río Tinto; al sur con el arroyo Don Gil,; al este con los términos municipales de Rociana del Condado y Almonte; y al oeste con el término municipal de Lucena del Puerto.
El núcleo urbano se encuentra localizado en la parte Norte del término, con una altitud de 81 m. sobre el nivel del mar y a una distancia de 32 Km. de Huelva y de unos 65 Km. de la ciudad de Sevilla.

Todo el término municipal de Bonares está caracterizada por la sucesión de alcores. El mismo pueblo está ubicado entre alcores, circunstancia que produce la sensación de baja situación con respecto al nivel del mar. Este paisaje va perdiendo altitud hasta alcanzar los límites de la marisma, ya en las proximidades de San Juan del Puerto.

Breve Reseña Histórica

Tierra buena, en alma y geografía, Bonares vivió con seguridad el paso y el peso de cuantas culturas tomaron asiento en nuestra provincia, desde la esplendorosa Tartessos, con las dinastías divinas, míticas, de Gerión y de Gárgoris, o del fecundo y largo reinado de Argantonio (650 550 a. de C. como fechas probables), hasta la colonización romana, con claros vestigios, en la actualidad, en la finca denominada Los Bojeos, cercana al Tinto, y en la que aparecieron restos de una villa romana perteneciente, posiblemente, al siglo I de la Era Cristiana. O, por seguir abrazando la Historia, desde la época visigótica, a partir del siglo V, y de la arqueología y epigrafía nos corroboran determinados asentamientos castrenses, con el descubrimiento en Bonares de un variado ajuar, hasta la dominación musulmana y posterior asedio y conquista de la ciudad de Niebla por Alfonso X el Sabio (s. XIII), con lo que comienza, ya ininterrumpidamente, la etapa cristiana y en la que Bonares, tras la concesión en 1.369, con el título de Condado de Niebla, su término y aldeas a Juan Alonso de Guzmán, vincula su devenir al recién constituido señorío.

Partimos, pues, de 1.369, cuando Niebla se convierte en Condado, en favor de Juan Alonso de Guzmán, Señor de Sanlúcar.
Juan Alonso estaba casado con una sobrina de Enrique II, llamada Juana de Castilla, y su título fue el primero detentado en Andalucía por una persona que no era de estirpe regia, y el más duradero, sin duda. El Condado de Niebla, con la ciudad de su nombre como cabecera, aparecía sembrado de aldeas, cuyo volumen y número aumentó en el siglo XV: Beas, Trigueros, Rociana, Villarrasa, Lucena, Calañas, Facanías (luego se llamaría Valverde del Camino), Puebla de Guzmán, El Alosno, El Almendro, Santa Bárbara, etc. La compra de Almonte, a mediados del siglo XV, por los condes de Niebla significa el triunfo de sus aspiraciones de unir el Condado con Sanlúcar de Barrameda a través de una ruta terrestre en la que surgiría después el famoso Santuario de El Rocío.

La historia de Bonares hay que buscarla, por tanto, en la propia vida del Condado de Niebla como elemento inseparable de tan grande conjunto.
Con un término municipal histórico no muy amplio y ocupado en su mitad por encinas y tierras baldías compartidas en común por ganados y vecinos de los pueblos limítrofes del Condado de Niebla, el vecindario explotaba la tierra con la suficiente producción para mantener a sus familias, con tal logro que la población crecía cada año, pasando de 468 habitantes en el año 1.642 a 1.125 habitantes en el año 1.752.
El pueblo se autoabastecía en cereales, frutas y verduras, pero era insuficiente su producción anual de aceite, que importaba de los pueblos de la comarca. Sin embargo, la producción de vinos en Bonares durante los siglos XVI al XVIII superaba a la de pueblos como Niebla, Beas, Chucena, Lucena, Manzanilla, La Palma, Paterna y Villalba; siendo su producción semejante a la de pueblos como Bollullos Par del Condado, Rociana del Condado, San Juan del Puerto y Trigueros.

En cuanto a la propiedad de la tierra, apuntar el predominio de pequeñas propiedades y la casi ausencia de propietarios hacendados o terratenientes, ocasionando una sociedad de campesinos labriegos pequeños y medianos algo menos numerosa que la de campesinos jornaleros.
Sus extensos baldíos, sotobosques y encinares, tierras montuosas de común aprovechamiento de sus vecinos, aportaban otros importantes componentes de la economía familiar. En el caso de Bonares, hay que destacar por su importancia, la producción de cal y carbón, productos muy cotizados para la construcción (la cal era el cemento de la época) y para las cocinas familiares y hornos de fundición. La producción de estos dos productos era tal que se exportaba fuera del término hacia las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla (Fábrica de Monedas), tanto por vía terrestre como marítima. Bonares contaba con 28 familias dedicadas al transporte de mercancías, conocidos por arrieros en la época; el embarque marítimo se hacía a través del pequeño puerto o embarcadero de la Ruiza, en el Tinto.

La reforma definitiva y última de la Iglesia Parroquial de Bonares, cuya titular es Nuestra Señora de la Asunción, fue propiciada por el vecino de Bonares el Capitán Cristóbal Sánchez Coronel en el año de 1.630, acabándose las obras diez años después. En 1.695 aparece documentada históricamente la ermita dedicada al mártir San Sebastián. Y en el año 1.706 se inician las obras de la fábrica de la pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de la Misericordia.

Las Cortes de Cádiz por Decreto de 1.813 suprimen los Señoríos Jurisdiccionales y otros aspectos político-jurídicos del llamado Antiguo Régimen, eliminando la sujeción de los municipios a sus señores, quedando estos con plena autonomía municipal. La vuelta de Fernando VII instaura de nuevo los privilegios señoriales, por lo cual los municipios españoles no adquieren nuevamente su autonomía municipal plena hasta la Constitución de 1.836.

Patrimonio Cultural y Artístico

  • Ermita de San Sebastián. S.XVII Neoclásico.
  • Iglesia Parroquial. S.XVII Neoclásico. Cuenta con un rico artesonado mudéjar, un retablo barroco, joyas de imaginería andaluza...
  • Imagen de la Inmaculada. S.XVII. Atribuida al círculo de Alonso Cano.
  • Imagen de San Francisco de Borja. S.XVII. Perteneciente a la escuela de Martínez Montañés. Patrón de la localidad.
  • Ermita Santa María Salomé. S.XVII. Desde uno de los puntos más altos del pueblo preside los jardines que la rodean y es un lugar de continua peregrinación para estar junto a la Patrona de esta villa.
  • Arboreto del Villar. Espacio natural de 70 Has. que cuenta con una de las mayores colecciones vivas de Eucaliptos de Europa. Recientemente acondicionado por la Consejería de Medio ambiente para las visitas.
  • El Corchito. Bello espacio natural cubierto de pinos que cuenta con dotación de servicios donde apetece pasar una jornada con familiares y amigos.
  • Teatro-Cine Municipal “Colón”. Espacio cultural y programación de considerable interés.
  • Plaza de España. Situada en el centro del casco urbano. Hermoso lugar donde pasar ratos de ocio. Punto fuerte de las Fiestas Patronales. Lugar de conciertos de la Banda de Música Local durante domingo y festivos en los meses de verano.

Fiestas y Tradiciones

Capillas Cruces de Mayo. S.XX. En total son doce distribuidas en diferentes zonas de la población. Cuentan en su interior con montajes de un gran valor artístico, consecuencia de una esmerada artesanía popular. Dignas de ser vistas.
Cruces Chicas. Mayo, día 1. Son fieles reproducciones de la “Cruces Mayores” cuyos protagonistas son los niños y suponen la apuesta futura para mantener la tradición. Hecho digno de ser visto.
Cruces de Mayo. Mayo, 3º semana. No resulta fácil resumir qué suponen estas celebraciones para la localidad, está considerada “Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía” y es una tradición que se vive desde el S.XVII. De ello destaca el popular “Romerito” y “ La Verbena”.
Corpus Christi. Junio. Los campos, con su verdor y aromas, se adentran en las calles por donde transcurre el recorrido procesional. Es un hecho hermoso y a la vez expresivo de la participación de la población en el mantenimiento de una de sus más arraigadas tradiciones religiosas.
Fiestas Santa María Salomé. Octubre del 21 al 25 normalmente. Fiesta de gran arraigo popular con sus tradicionales y peculiares casetas hacen de ella un hecho folclórico singular para los bonariegos.

Recursos Económicos y Sociales

Agricultura de regadío (fresas y frambuesas) y de secano.

Gastronomía

Destaca por la gran variedad y se encuadra dentro de los perfiles que marcan las características de la cocina andaluza y, más concretamente, del Condado. Su variedad de platos ocupa desde las carnes hasta los dulces caseros.
El puesto de honor de los ejemplos de la cocina bonariega lo ocupa todo lo relacionado con la matanza del cerdo que tiene lugar en los meses de invierno, por lo que los productos derivados de dicho animal son muy consumidos y elaborados de diferentes y sabrosas maneras. Uno de los platos que podemos catar es la famosa caldereta, estofado de carne especiada acompañada de patatas guisadas y verduras. También es aconsejable degustar el asado en “colorao”, en el que la carne se deja adobar durante un día en un caldo muy especiado con pimentón o ajo, para posteriormente ser degustada tras asarse en los rescoldos de una buena candela.

Además, dentro de los platos elaborados con carne, destacan los guisos de revoltillo, que no son más que menudos de borrego atados con una tripa. También exquisitas son las vinagreras, platos realizados a base de espinacas silvestres. Otra de las muestras gastronómicas que se pueden degustar en Bonares, es la "Tostá" (pan de pueblo tostado con ajo y aceite, acompañado de pescados como berdigones o bacalao).
Una tapa muy suculenta son los caracoles en “colorao”, muy relacionado culinariamente con el mencionado asado del mismo nombre (caracoles, aceite de oliva, ajos, pimiento chile, migajón de pan, pimentón molido, pimienta negra, vino fino, taquitos de jamón, hoja de laurel).
En cuanto a la bebida, se hace imprescindible regar todos los manjares que se han mencionado con un buen vino blanco, como viene siendo tradicional en los pueblos de la comarca.
Para terminar una buena comida, es necesario probar los dulces caseros típicos de Bonares, como, por ejemplo, las tortas de Pascua u hornazos, hechos a base de almendra molida, harina, ralladura de limón, azúcar, huevo, sementilla blanca y canela molida, y que constituyen el postre más popular.
La fresa y la frambuesa, que saboreadas bien al natural o como parte de cualquier receta, suponen una exquisita manera de terminar esta visita gastronómica a Bonares.

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